Usted no entiende que la soledad es eterna, que cuando se engancha no finge, y está. Se queda para hacer sonar al vocablo en todo lo que escribo por amar al amor. No entiende que cuando empiezo a recordarlo la ventana permanece para que entre su moraleja. Hoy sentí que el idilio se desató cuando empecé a leerlo, se entornaron los párpados, se desbocó el pensamiento. Usted no entiende que no soy ajena, que mi alma se aleja hacia la fantasía, pero que es solo un cuadro dentro de mi. Estoy fuera porque la palabra se libera lo que agita la poesía, me libera de las apariencias. Me quedo dentro también porque no siempre digo lo que siento como debiera. Gira el mundo sin que me importe decirle que lo amo, que es mio, todo mio. Gira mi duende para explicarle al oido como quiero adorarlo, que desde mi frágil dicho le digo que nunca me alejaré de su lado porque no quiero cambiarlo. Mi entequia me lleva a escribir, a replicar, teatralizar, a la perversidad, a amar, a entrar en el mundo del verbo ajeno. Yo escribo porque mi sustancia lleva tinta para imprimir lo que acoge mi sentimiento. Quiero que sepa, que se de cuenta de que mi imaginación es muy traviesa. Que le quede claro que es solo él es que le da color a mi cielo. Que el verso es la palabra que me inspira. _MAREA_
Me he extendido buscando tu pié al otro lado. Entonces me giro y te beso, te beso, te beso. Te miro, te miro buscando romperte el sueño. Te amo, te amo sin pedirte licencia porque eres mio mi amor.
Nos colgaremos de los recuerdos, de ese beso que no tendrá respuesta. Llegaremos a faltarnos, será como humo el recuerdo y se volatilizará en la nada. Llegará el día que ese abrazo será un roto, tú o yo, seremos ausencia eterna.